Me duele la cabeza.
Cuando me duele la cabeza desearía que llovieran algodones de azúcar.
Mentira!
Cuando me duele la cabeza sólo quiero un migratan.
lunes 23 de marzo de 2009
domingo 8 de febrero de 2009
El otro día iba caminando por la calle cuando de pronto vi a unos jóvenes que regalaban cachorros de canes y felinos.
Hace un tiempo que yo deseaba tener un gato, así que no lo dudé ni un segundo y pedí uno.
Me lo dieron sólo con llenar una ficha de adopción y dar un aporte voluntario, el mío fue mísero, sólo quinientos pesos.
Luego de llenar la ficha y dar mi aporte el gato fue totalmente mío.
Pasó una semana en mi casa siendo totalmente macho.
Todos lo querían, todos lo acariciaban, todos lo mimaban.
De pronto una noche algo extraño ocurrió. Unos extraños seres llegaron desde el espacio exterior y aterrizaron en mi patio, patio en el que mi gato se encontraba tomando su diaria siesta.
Estos seres con sus extrañas y fantasiosas tecnologías elevaron a mi gato hasta su nave, y no lo devolvieron hasta una semana después.
Cuando mi mascota volvió me dí cuenta de que ya no era gato... sino gata...
FIN!
domingo 5 de octubre de 2008
A veces dan ganas de escupir un montón de palabras por el simple motivo que están acumuladas dentro. A lo mejor esas palabras no tienen nada que decir, sólo quieren salir y dejar vacía su morada, para que así quien las posea no sienta una carga. Aunque es bastante extraño sentirse sobrecargado de palabras cuando no se tiene nada que decir. Aún así, no tener nada que decir a veces puede decir mucho más que lo que podría decir un "algo que decir". Por eso escribo para decir nada porque en el fondo si quiero decir algo, que es la nada....
NADA
lunes 8 de septiembre de 2008
El celular no dejaba de sonar. No quería contestar. Sabía lo que me esperaba luego de esa llamada, así que decidí salir dejando el teléfono móvil en casa, asi no me sentiría mentirosa al decir que no pude contestar.
Y sólo caminaba bajo la lluvia...
